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Sanar la Tierra para Sanar al Hombre

Biodiversidad:
El seguro de nuestra salud

La mayor diversidad animal y vegetal se concentra en los países pobres del Sur, que no se encuentran en condiciones de preservarla debido a las dificultades económicas y sociales que enfrentan. Por ello, cada año se pierden miles de especies en todo el mundo.

Este hecho resulta alarmante para la salud humana; aunque de entrada la relación entre ambos fenómenos no parezca evidente, no deja de existir. La pérdida de la diversidad se refleja en el aumento de enfermedades en todos los niveles; suelo, planta, animal y hombre. En este sentido, México vive una situación paradójica: por un lado es un país con una de las más altas biodiversidades del planeta –es el cuarto país megadiverso del mundo–, pero, por otro, sus habitantes tienen cada día una alimentación más pobre (menos diversa y de baja calidad).

México se encuentra entre los países con mayores problemas de obesidad adulta e infantil, y dependemos, cada vez más, de la importación de productos. A partir de la revolución verde, en la década de los 60, el interés primario ha consistido en incrementar la producción a través de monocultivos.

Éstos dependen del suministro de cantidades enormes de agroquímicos (pesticidas, herbicidas, fungicidas, entre otros), que han dejado tras de sí una profunda huella ecológica. Por un lado, estos cultivos afectan la biodiversidad (no sólo porque se destinan grandes extensiones para la generación de un solo producto, sino porque para realizarse, requieren del uso de herbicidas, maquinaria pesada, etcétera), y por otro, han generado un sistema de depredación en manos de unos cuantos.

El pequeño agricultor ha sido desplazado a las ciudades, con lo que ha pasado de la pobreza a la miseria. Hoy sólo se mide la ganancia, y la pérdida no se menciona. India producía alrededor de 30 000 variedades de arroz, hoy se cultivan menos de 50. El acervo genético perdido es inmenso. Las acciones de este tipo se justifican siempre con el mismo argumento: satisfacer el hambre generada por el incremento de la población mundial.. Paradójicamente, aun con las grandes cosechas (cosechamos a nivel mundial más de lo que podemos consumir) y la producción masiva de animales, vemos a los pobres más pobres, despojados de su tierra, pagando más por alimentos de baja calidad, y plagados de enfermedades crónico-degenerativas que sus ancestros no conocieron. Con el advenimiento de la manipulación genética, la cultura y sabiduría agraria milenarias están siendo destruidas.

Cuatro o cinco consorcios a nivel mundial buscan el control del alimento a través de la manipulación genética y patentando granos, pescados y mamíferos. Nadie puede medir las consecuencias de tal experimento sobre la salud de todo ser vivo en el planeta. No existe mayor amenaza a la democracia del planeta que el dominio de alimentos en manos de algunos empresarios. Por otro lado, se estima que el alimento promedio que consume el norteamericano reporta tras de sí, al menos 1,500 millas de transporte, y fue cosechado por lo menos una semana antes. Hoy en día, con retardadores de maduración, podemos comer manzanas cosechadas hace seis meses, y cultivadas a miles de kilómetros, bajo efectos atmosféricos y estacionales diferentes al hábitat en el que vivimos.

Se ha demostrado que el cultivo que nos provee de una variedad de alimentos (leguminosas, granos, hortalizas, frutales, etcétera) en una superficie dada, es superior, por mucho, en su valor nutritivo y económico que la misma superficie plantada con un monocultivo. No sólo eso: entre mayor diversidad exista en un área cultivada, mayor vida, menos plagas, mayor salud para el suelo, agua, planta, animal y hombre. En el momento en el que animal y hombre sean nutridos de nuevo con alimentos locales y orgánicos, provenientes de suelos fértiles, ricos en nutrientes, podremos comprender las palabras del Dr. Linus Pauling:«la nutrición óptima será la medicina del futuro».

Hoy en día el agricultor y la sociedad se encuentran ante la enorme tarea de cambiar de un paradigma basado en la explotación de la tierra, a uno basado en la cooperación respetuosa y activa con ella. Un paradigma que se centra en la multiplicación de la vida (biodiversidad-salud), lo que permite que la Madre Tierra reteja su matrix herida y pueda convertirse nuevamente en la precursora íntegra de la evolución de todas las especies. La nutrición óptima sólo puede existir si:

  • Limpiamos ríos, lagunas y mares
  • Cultivamos en tierra fértil, que permita la cosecha de alimentos densos en nutrientes, tanto para animales como para hombres
  • Rescatamos semillas ancestrales
  • Prohibimos la siembra de semillas genéticamente manipuladas
  • Demostramos científicamente qué alimentos de calidad son precursores de la salud en todos los niveles: plantas, animales y hombres
  • Abandonamos los sistemas de subsidio y fortalecemos económicamente los cultivos de calidad, no contaminantes, de pequeños productores
  • Comerciamos de forma justa para que el campo y sus trabajadores puedan vivir dignamente y contribuyan a sanar la tierra
  • Rescatamos la diversidad culinaria de nuestros pueblos
  • Fortalecemos económicamente el campo, para que la gente retorne a él y pueda proveer a las urbes con alimentos sanos

Es algo sano y necesario que nos volvamos de nuevo a la tierra y que en la contemplación de sus bellezas conozcamos el sentido del asombro y la humildad.

- Rachel Carson, El sentido de la maravilla

El elemento más importante de la agricultura regenerativa son los campos biodiversos siempre verdes mediante la resiembra y los cultivos intermedios. Aunque durante el periodo de barbecho no se crea nueva biomasa en un campo, este tiempo se utiliza en la agricultura regenerativa para crear más biomasa mediante la fotosíntesis (bonos verdes) y, al mismo tiempo, para permitir que crezcan más raíces en el suelo. La optimización de la rotación de cultivos sirve para proporcionar más materia orgánica como base alimenticia para los organismos del suelo y contribuye así a la formación de humus. De este modo, la mayor masa posible de materia orgánica (carbono) se produce por fotosíntesis a lo largo del año y se cosecha o se añade al suelo.




Cultivo del suelo

La estructura natural del suelo debe alterarse lo menos posible. Esto sirve para proteger a los organismos del suelo, ya que se considera que son los garantes de la buena calidad del suelo. Por ejemplo, los pequeños ductos de las lombrices excavadoras alcanzan una profundidad de hasta tres metros permitiendo la entrada de oxigeno y agua a capas más profundas. Las raíces, por su parte, son materia orgánica viva que penetra en las profundidades, aportando carbono al suelo. Si la raíz muere, sirve de base alimenticia para los organismos del suelo y se convierte en humus. Por esta razón, el suelo sólo se labra superficialmente con un motocultor o un arado rotatorio. El objetivo es que la materia orgánica fresca de la superficie sea digerida y absorbida por el suelo lentamente.

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La composta: el corazón de una agricultura regenerativa.

Quienes contemplan la belleza de la tierra encuentran reservas de fuerza que perdurarán mientras dure la vida. Hay algo infinitamente curativo en los repetidos estribillos de la naturaleza: la seguridad de que el amanecer llega después de la noche, y la primavera después del invierno.

- Rachel Carson, Primavera silenciosa

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Naturaleza! Ella nos circunda y nos abraza: sin que podamos separarnos de ella, sin que podamos penetrar más allá de ella.

Ella siempre está moldeando nuevas formas: lo que es, nunca ha sido; lo que ha sido, no vuelve a ser. Todo es nuevo y, sin embargo, siempre antiguo.

Goethe

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Agua: La fuente de la generosidad y la salud planetaria.

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Almacenamiento de nutrientes

El humus es una fuente de nutrientes de flujo lento para las plantas. Mediante la descomposición microbiana de los componentes del humus, los elementos ligados orgánicamente (carbono, oxígeno, nitrógeno, fósforo, azufre, hidrógeno) se convierten en compuestos que pueden ser absorbidos por las plantas. El humus es también la fuente de alimentación de los microorganismos y animales del suelo. Numerosos resultados experimentales demuestran que existe una estrecha relación entre el contenido de humus de un suelo y la cantidad de biomasa microbiana.

Intercambio de iones

El humus puede unir los cationes (calcio, magnesio, potasio) y los aniones (fosfato, sulfato, nitrato) que son importantes para la nutrición de las plantas de forma intercambiable y así protegerlos de la lixiviación, una propiedad que es especialmente importante en los suelos arenosos por su bajo contenido en arcilla.

Buffering

Las proteínas, un componente importante del humus, actúan como amortiguadores y evitan grandes fluctuaciones del pH, un requisito importante para los procesos bioquímicos del suelo.

Almacenamiento de agua

El humus puede almacenar agua, una propiedad que también es importante con respecto al calentamiento global. La cantidad de agua almacenada puede alcanzar veinte veces el peso del humus.

Filtro

El humus controla la tasa de lixiviación y descomposición de los plaguicidas y los productos químicos ambientales mediante diversos mecanismos de adsorción, protegiendo así el medio ambiente.

Mejorar el enraizamiento

Se utilizan variedades de plantas con una fuerte penetración de las raíces en el suelo (plantas de raíces profundas). El cultivo y la utilización de cultivos de subsuelo sirven para promover un enraizamiento diverso y el control de la erosión.

Un campo es sano cuando menos insumos externos requiere.

La agricultura ecológica es un sistema de producción que mantiene la salud de los suelos, animales, los ecosistemas y las personas. Se sustenta en la promoción la biodiversidad y los ciclos adaptados a las condiciones locales, en lugar de utilizar insumos petroquímicos con efectos adversos en toda la cadena biológica. La agricultura ecológica combina la tradición, la innovación y la ciencia para beneficiar al medio ambiente compartido y promover relaciones justas y una buena calidad de vida para todos los implicados.

Hay muchos tipos de agricultura sostenible que se basan en ciclos naturales para garantizar la salud de las plantas y el rendimiento de los cultivos. La agricultura sostenible renuncia al uso de pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos para producir alimentos. En su lugar, los agricultores plantan una variedad de plantas juntas para promover la biodiversidad y alejar las plagas y los patógenos. Mientras que los sistemas convencionales promueven la uniformidad y dependen de los productos químicos sintéticos para protegerse de las enfermedades y las plagas, los sistemas sostenibles se basan en la biodiversidad como medida de protección contra patógenos.

La agricultura biológica subraya el enfoque de la agricultura sostenible en el sentido de que se centra en producir buenos rendimientos sin comprometer la integridad de la calidad de los mismos.

La agricultura sostenible beneficia a los agricultores, a las economías, el ambiente y a los bancos de alimentos / semillas, al tiempo que promueve y fortalece una relación simbiótica de todos los organismos. En biología, la simbiosis es la forma en la que individuos de diferentes especies se relacionan entre sí, obteniendo el beneficio de al menos uno de los dos. La simbiosis se puede establecer entre animales, vegetales, microorganismos y hongos. Cuando la simbiosis se encuentra en equilibrio las enfermedades desaparecen. Para poder regenerar la estructura primaria - simbiótica - de los suelos «quemados» por el uso de agroquímicos tendremos que aumentar el contenido de materia orgánica del suelo.

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En la economía de la naturaleza la moneda no es el dinero, es la vida.

- Vandana Shiva

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